¿La publicidad se puede orientar hacia causas justas?

imagen destacada

Datos de un estudio concluido en 2010 por investigadores de la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad de Alicante, arrojaron un dato poco sorprendente: alrededor del 73% de las imágenes femeninas creadas por la industria gráfica –y quizá, también por la audiovisual– corresponden a mujeres delgadas, de raza de caucásica y menores de 30 años. Una representación que excluye a la mayoría de la población y, que es preocupante, dada la influencia de los mass-media sobre la imagen corporal.

Entonces, cabría preguntar: ¿qué consideraciones éticas contempla el diseño y la publicidad para la creación de estas imágenes? Y, ¿se percatan los creativos de los discursos –en ocasiones perversos– que personifican la repetición sistemática de aquellas representaciones?

Aunque las piezas visuales que responden éstas preguntas se han multiplicado en los últimos años, la estrategia publicitaria poco convencional trazada por la firma estadounidense Dove, es aún uno de los referentes más importantes en esta materia. Desde hace algunos años, Dove ha creado algunos videos promocionales en los que sustituye las modelos profesionales por mujeres con “cuerpos reales”, una política que aboga por visualizar la dimensión emocional que se hilvana alrededor del cuerpo, particularmente lo referente a la autoestima.

Por otra parte, en junio de 2011, la edición italiana de Vogue dedicó su portada a una fotografía que retrató tres modelos talla XL bajo la leyenda “Belle Vere” o “Bellezas Reales”. Aquel artículo encabeza con esta frase: “Enfatizzando una sensualità morbida e sinuosa, il maquillage si concentra sulla luce della pelle.” (Vogue Italia , 2011). Sin duda, esta historia gráfica supuso una desviación de la inflexible política editorial y visual de Vogue, una decisión que la editora Franca Sozzani explicó bajo los siguientes términos: “El concepto de belleza es algo mucho más complejo, mucho más genuino, que una cuestión de talla. Cada vez son más los lectores que nos piden un mundo real hecho con gente real que no esté obsesionada con la delgadez y que sea capaz de aceptarse de forma natural y respetar su cuerpo” (Vogue España, 2011).

Sin embargo, una apuesta más arriesgada fue emprendida por MOMONDO a mediados de 2016; un audaz experimento genético que tuvo como objetivo cuestionar los prejuicios xenófobos y racistas que abundan en Europa –un continente, que paradójicamente, es la cuna de las ideas liberales-. Así, la agencia de viajes online recolectó algunas muestras de ADN entre 166.675 voluntarios. Los sorprendentes resultados, son un testimonio de la diversidad genética latente en cada participante, aún cuando los prejuicios culturales empujen a segregar a lo diferente.

Finalmente, la pieza promocional de NETFLIX, SHE RULES –ELLA MANDA– ofrece una selección de mujeres de la realidad y la ficción, en una brillante y elocuente creación audiovisual que invita al empoderamiento femenino.

Éstas piezas ilustran cómo el diseño y la publicidad pueden ser agentes de transformación social y cultural y, como las disciplinas creativas poseen el misterioso poder de potenciar la tolerancia y la equidad, de crear cambios no sólo en la dimensión ambiental, también en la social y la emocional.

cerrar
volver
cargador